Soylent y la nutrición del futuro

Hace unos 4 años me planteé la posibilidad de juntar todos los nutrientes que necesita el cuerpo humano en una bebida. ¿El objetivo? Alcanzar la nutrición óptima, además de ahorrar muchísimo tiempo. Investigué y, para sorpresa de mí, resultó que un programador de EE. UU. llamado Rob Rhinehart ya había puesto en práctica esa misma idea solo unos meses antes. Así nació Soylent, iniciando toda una revolución.

La historia de Soylent

Para Rob era solo un experimento. Simplemente quería tener más tiempo y alimentarse de forma saludable. Se hizo con los nutrientes por separado a partir de diversos compuestos químicos o sumplementos deportivos, los mezcló con agua en las proporciones adecuadas, y vivió única y exclusivamente de su bebida durante 3 meses. Documentó todo en su blog y en poco tiempo se hizo famoso.

La gente demandaba ese producto, por lo que Rob optó por hacer un crowdfunding y montar una empresa, Soylent, que se dedicaría a producirlo. La recaudación superó todas las expectativas y la demanda fue tan alta, que a día de hoy todavía restringen el envío a EE. UU. y Canadá porque no tienen la capacidad suficiente como para responder a la demanda global.

Como punto de partida es recomendable ver Soylent: How I Stopped Eating for 30 Days, un documental de Motherboard que contribuyó a viralizar el fenómeno. Es importante tener en cuenta que fue grabado a finales del año 2013; hoy en día el producto está a años luz de esa primera versión.

Tras la irrupción de Soylent, comenzaron a surgir empresas similares en más países viendo el potencial del producto, y el fenómeno sigue creciendo a día de hoy. En mi caso particular, he probado tanto a hacerlo manualmente por mi cuenta (ingrediente a ingrediente), como a consumir otros ya preparados (en concreto, he probado Queal, MANA y Huel). Es espectacular lo sencillo, cómodo y eficaz que es.

Para los aventureros, recomendaría consumirlo de forma gradual. El cuerpo no está acostumbrado a ingerir este tipo de comida, por lo que pasar de golpe a alimentarse única y exclusivamente de soylent traerá problemas a la hora de ir al baño, principalmente por la fibra y la ausencia de sólidos. Lo mejor si se quiere ir al 100%, es estar una o dos semanas al 20%, luego un 40%, etc. Para mí lo ideal sería siempre soylent, comiendo tres o cuatro veces a la semana algo sólido de calidad.

Alimentarse solo de soylent es algo que ya hace mucha gente (Twitter está lleno de fotos de neveras llenas, como por ejemplo esta o esta), pero no es muy recomendable a largo plazo por el desarrollo de la mandíbula (hay que masticar) y otros posibles problemas desconocidos. Ante todo es algo nuevo que solo los más entusiastas están probando.

La comida del futuro

Soylent supone el comienzo de toda una revolución en el ámbito de la alimentación. Con el poder de la ciencia y la tecnología, los seres humanos podemos asegurar una nutrición óptima que no implique dedicar varias horas al día a cocinar y fregar. Muchos miran con recelo y no entienden las implicaciones porque se quedan en la superficie. No se trata solo de bebidas; con el tiempo, podremos crear cualquier cosa con cualquier sabor que nos brinde una nutrición de máxima calidad.

Soylent empezó siendo “comida en polvo”. El usuario lo mezclaba con agua, lo agitaba cual batido de proteínas, y se lo bebía. Hace dos años se dio el siguiente paso con Soylent 2.0, distribuyéndolo embotellado y listo para beber de forma automatizada; algunas compañías europeas también hicieron lo propio. Tiempo después se lanzó el primer soylent sólido en formato de barritas, más todo lo que queda por ver.

Hay múltiples sabores, está disponible en polvo, en líquido y en sólido, y una vez crezca lo suficiente no será de extrañar que se puedan crear todo tipo de formas, texturas y sabores que superen a la comida tradicional, volviéndola obsoleta. Tarde o temprano se acabará imponiendo por pura eficiencia, más aún con la escasez de recursos a la que nos enfrentaremos durante este siglo.

De todas formas, para mí la mejor parte no es el producto en sí, sino el interés que ha despertado en la gente. En Internet hay bastantes usuarios que siguen la filosofía DIY (Do It Yourself, “hazlo por ti mismo”), y el concepto de soylent ha supuesto para ellos todo un open source food movement (“movimiento de comida de código abierto”), en el que al igual que con el software libre, se comparten las recetas con los demás y se fomenta la transparencia y el autodidactismo a la hora de inventar nuevas formas de alimentarse.

Lo increíble de todo esto es que Soylent, la empresa, lejos de luchar contra este movimiento, lo ve con buenos ojos y anima a participar a quien quiera. Hay miles de recetas disponibles creadas por los usuarios de forma autodidacta, donde experimentan y prueban con diferentes sabores, texturas y precios, usando ingredientes que cualquier persona puede encargar por Internet.

Hasta ahora, la comida ha sido una necesidad biológica que, si bien entra dentro de la cultura y los gustos de cada uno, no ha contado con una revisión de carácter científico. Con Soylent esto cambia y abre la puerta a una serie de avances que podrían cambiar radicalmente nuestras vidas previniendo enfermedades, mejorando nuestra salud y alcanzando nuevas formas, texturas y sabores que no por ello empeoren nuestra nutrición. ¿Quién querría comida rápida basura en unas circunstancias así?

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Lajto

Director of Mekadimo.